Sábado 31 de Julio de 2010
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Si a la Vida Animal Recuperada

Categoría ‘Historias’

EL PEOR AMIGO DEL PERRO

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

EL HOMBRE…EL PEOR AMIGO DEL PERRO.

Por Eduardo Lamazón (México)
Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa.Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia.

Los amantes de los perros, los que estamos persuadidos de que los animales tienen derechos, nos debatimos en un mar de aguas encrespadas por vencer la indiferencia y la crueldad, patrones sempiternos del trato que el hombre les provee.

Promovemos la esterilización como el único medio incruento y aséptico de control de la población canina en las ciudades porque sabemos que casi todos los perros que nacen en el mundo vienen a padecer un insondable sufrimiento.

Al mismo tiempo reprobamos la industria de las tiendas de mascotas que venden animales, porque crean relaciones no amorosas que se dan cuando la compra del animal es por un divertimento pasajero. El niño, por ejemplo, que compra un perrito como se compra un juguete de plástico, y que después, cuando el animal crece o la familia sale de vacaciones, lo deja abandonado porque ya no lo divierte o porque no puede cuidarlo. El que hace un comercio de vender animales, si vende diez perros reproduce diez perros, si vende cien perros reproduce cien perros.

Los perros que pueden adoptarse en los albergues tienen una sola diferencia con los perros de las tiendas de mascotas, y es que están sucios. Se bañan y ya está. Son tan maravillosos amigos y tan cariñosos como el que trae un estúpido certificado que pretende avalar su abolengo.

La grandeza de un hombre –la de usted o la mía, si acaso podemos aspirar a alguna- está en ser bondadoso pudiendo ser malo, porque ser bueno cuando se está acorralado o no se tiene posibilidad de escoger, no tiene mérito. Ser piadoso con los seres física o intelectualmente inferiores es un imperativo moral para el superior, si no, no es superior. Es, al contrario, un esperpento de arrogancia que pone a su especie, porque sí, por encima de las demás que habitan el planeta.

Es ilógico e inmoral, es vergonzoso para nuestra especie que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro.
La mayoría de los hombres torturan por crueldad, por indiferencia, por ignorancia, por estupidez o por sádico placer a casi todos los perros del mundo. Ninguna de estas actitudes son adornos para quienes las ejercen. Suelen decir “al fin y al cabo es sólo un animal”, expresión irreflexiva y rastrera con la que descartan sin ver las cualidades del “sólo un animal”, y les niegan derechos.

En estos tiempos difíciles para la bondad y para el optimismo, tiempos de corazones avariciosos y espíritus devastados, suelen decirme que es pueril hablar de perros que sufren.

“¿Por qué te preocupa el bienestar de los perros si hay tantos niños hambrientos?”, es algo que escucho y escuchamos todos los defensores de animales, cada día.

Se pretende que son dos problemas diferentes, uno los niños, otro los perros. Yo creo que es un solo problema que se reduce a la crisis del hombre y de los tiempos que vivimos. El planeta da alimento para el niño y para el perro, pero no lo lleva a sus bocas. Son sus padres y sus amos, sus gobernantes y sus pastores, sus líderes y sus ilusionistas los que hacen mal reparto de los bienes y de la justicia.

No sólo los perros y los niños necesitan ayuda y amor. Hay ancianos, seres hambrientos, individuos enfermos, hombres tristes, solitarios, encarcelados o adictos a las drogas que mendigan su cuota de solidaridad. Y no es quitarle alimento a los perros para darle a otros desamparados la solución milagrosa para todos los males. Nada se va a solucionar en el mundo del egoísmo y la perversidad mientras la conciencia de la humanidad no camine hacia otros rumbos.

Nunca vi a un perro deambulando por las calles buscando a quién morder, nunca vi a un león trasladándose desde la selva a quitarle la vida a un ser humano de la ciudad, o a un toro buscando la plaza y a un sujeto vestido “de luces” para embestirlo. Es el hombre el que apalea al perro, lo amarra con cadenas, lo aísla y le niega el agua, y después le dice “perro asesino” cuando el animal reacciona defendiéndose.

La insobornable fidelidad del perro, que no conoce el más fiel de los hombres, paga demasiado caro el mendrugo de amor que a veces recibe.

Los perros aúllan su pena eterna, mientras los hombres torpes hacen eterna la pena de vivir en la oscuridad. Pareciera que se levantan cada mañana a buscar bienes, bienestar, recursos, pero todo lo estropean. Han cambiado el amor por el dinero y el buen nombre por el éxito. No respetan al río, al árbol, al perro, al vecino, al amigo, y alguna que otra vez dicen que no comprenden por qué no hay justicia, por qué no hay paz.

Desdichados perros. Desdichada humanidad

DIOGENES EL CINICO…

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

Acerca de un cachorro que dimos en adopción y cuyos nuevos dueños lo bautizaron Diógenes, les preguntaba yo el por qué del nombre, a lo cual me respondieron con esta historia tan interesante:

….Diógenes el cínico (413 – 324 a.C.) -La secta del perro-
Diversas son las anécdotas que de este filósofo cínico nos han llegado fundamentalmente a través del historiador Diógenes Laercio. Éste retrata fielmente el talante y el modo de vida de este filósofo provocador que nos incita constantemente a reflexionar sobre las complicaciones inútiles a las que la vida en sociedad a veces nos arrastra.
“Viendo en cierta ocasión cómo los sacerdotes custodios del templo conducían a uno que había robado una vasija perteneciente al tesoro del templo, comentó: «Los ladrones grandes llevan preso al pequeño.»”"A quien le decía que la vida era un mal, lo corrigió: « No la vida, sino la mala vida »”Diógenes afirmaba que lo más importante lo había aprendido de los animales y de los niños: al ver un chiquillo que bebía agua con las manos, lanzó su cuenco para imitarlo y lo mismo pasó con su plato al fijarse en otro muchacho que comía usando la corteza de un pan como recipiente. En estos casos, se mostraba avergonzado y sentenciaba: “Un niño me ha aventajado en sencillez.” Fue así como Diógenes el Cínico terminó viviendo dentro de una tinaja acompañado solo por perros, en la más absoluta indigencia. Esta filosofía de vida marcó el precedente de una tendencia surgida durante el inicio de la Era de Acuario que originó el movimiento de los hippies y algunos filósofos modernos…

AMAR A LOS ANIMALES…

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

por Eduardo Lamazón

La vida no es vida sino intenso dolor para la mayoría de los animales sólo por haberles tocado en suerte compartir el planeta y este tiempo con el hombre, su verdugo más cruel y excesivo.

Los ‘animales no humanos’, hay que decir, para expresarse con propiedad de ellos, seres maravillosos en los que la naturaleza es perfección, pero tristemente indefensos ante el individuo elemental, depredador incorregible.

Hay quienes afirman que lo que distingue al ser humano de los otros animales es el raciocinio, pero es necesario ponerlo en duda, viendo lo que aquel hace con su aparente ventaja, no sólo en su relación con los seres inferiores que están a su merced, sino con el uso inescrupuloso que le da en cada acto a su facultad de entendimiento.

Apenas comprendiendo su ignorancia y confusión puede explicarse la arrogancia insoportable del que pone su derecho a la vida ciegamente por delante del derecho a la vida de otros seres.

Si somos superiores, sólo esa condición nos agrega un imperativo moral por el cual debemos rendir justificaciones de nuestros actos. Sólo el hecho de que debamos decidir cómo tratar a los animales, hace a nuestra relación con ellos moralmente grave. Decía Shakespeare en ‘Hamlet’: “no hay nada bueno o malo sino que el pensar así lo hace”. Nosotros pensamos, no nuestro perro, por lo que tenemos el privilegio y la carga de hacernos responsables de la relación y el trato.

Pero nuestra relación con las bestias, sin embargo, es la de las metáforas que las degradan. “Eres un animal”… “Eres un burro”… ¿Por qué no “eres un hombre torpe”, o “eres una mujer egoísta”?

“Soy un miserable gusano” decía Friedrich Nietzsche para autodefinirse, cuando lo devoraba la sífilis y expiaba su remordimiento de filósofo porque se acostaba con su madre y con su hermana. Había muchas culpas humanas en él, pero ¿qué culpa era del gusano?

El siglo XX fue generoso y mezquino, bálsamo y letal, ubérrimo para la ciencia y retrógrado para la convivencia entre los hombres. Sobre su final mostró ¡por fin! una luz de esperanza en el reconocimiento al derecho de los animales en las sociedades civilizadas. Una luz, que quede claro, nada más que eso, pero algo más que nada.

Los derechos del hombre en la Grecia clásica eran los derechos del ciudadano varón y libre. Las mujeres y los esclavos eran para la legislación tan poca cosa como hoy son –continúan siendo- los animales en las comunidades rabonas e incultas.

Otras formas de discriminación, igual de abyectas y vergonzantes ha visto la historia. Quemar al hereje en la hoguera fue una conducta aceptada, hasta que un día la civilización decidió que era inaceptable.

Todo es cuestión de tiempo. Llegará el día en que el exterminio irracional de los animales no humanos de esta época, en casi todas las sociedades, será un asunto que se exhibirá en museos, a la mirada incrédula de los visitantes.

Tengo malas noticias para los orgullosos “seres superiores” que en tono peyorativo llaman bestias a las bestias: los hallazgos sobre el mapa genético de las especies demuestran sin lugar a réplicas, que nuestro patrimonio genético es idéntico al de los gorilas en un 97 por ciento, y si esto es de suyo humillante… para los gorilas, claro, también se halló que el número de genes necesarios para constituir un hombre es sólo el doble de los que tiene un gusano.

La vida es, aun para la ciencia, el más grande de los milagros, lo que parece ignorar el hombre promedio de todas las latitudes, porque la compromete cada vez que puede, arrasando bosques y especies, contaminando el aire y el agua, y detonando nuevas enfermedades. Es el hombre, entre todos los seres vivos, el único dotado para la estulticia.

Konrad Lorenz, el etólogo austríaco, el gran sabio del siglo pasado que en 1973 obtuvo el premio Nobel de medicina, dijo: “el hombre siempre fue bastante estúpido, pero últimamente noto un cambio… está peor”. Es el mismo médico bondadoso que amaba a los animales hasta la médula y que en otra ocasión afirmó: “De sólo pensar que mi perro me quiere más que yo a él, siento vergüenza”.

Lord Byron escribió para la tumba de su perro ‘Botswain’ este epitafio: “Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes de un hombre sin sus vicios”.
Los animales, salvajes o domésticos, son, a la luz de la inteligencia, nuestros compañeros de viaje. Su sacrificio o sufrimiento inútiles son actos de inmoralidad y barbarie degradantes para quien los provoca.

¿Por qué quererlos?

Una máxima filosófica simple dice que es correcto preferir un estado de cosas mejor a uno peor.

Pero detrás de esto, en términos cotidianos, por respeto a nosotros mismos. Porque el cuidado de todas las formas de vida nos hace más evolucionados. Porque lo expansivo es primitivo y la inhibición es cultura. Por compasión, que la compasión es una olvidada emoción elevada. Porque matar o hacer sufrir es destrucción. Porque construir es participar como un Dios todopoderoso del acto de la Creación. Porque el hombre útil o bueno o civilizado vive de acuerdo con ciertos valores y no hay valores que justifiquen la crueldad. Porque la inteligencia invita a vivir de tal manera que nuestras acciones aporten a la felicidad y no al dolor que hay en el mundo. Porque proveer a la vida y no a la muerte no puede ser una antigualla, a menos que el mundo esté irremediablemente perdido. Porque estoy seguro que entiende usted la diferencia entre la sensibilidad de quien mata a un animal por placer, y la de quien goza escuchando la Quinta Sinfonía de Beethoven.

Un amante de las corridas de toros me dijo una vez que los toros de lidia no nacerían si no existiera esa primitiva obscenidad que llaman fiesta, “porque son criados para la muerte en la plaza” –me explicaba-, a lo que respondí que con su criterio podríamos criar niños para que sean sacrificados frente a cincuenta mil forajidos con boleto pagado.

Desde Platón sabemos que educar es formar en la virtud. Piedad, compasión, amor por la vida de todos los seres, respeto por la otredad, son conquistas del hombre morigerado, de buenas costumbres, superior. Superior no de superar a los demás, sido de haber sido capaz de mejorarse a sí mismo, de haberse alejado de aquella pequeña cosa tan sin pulimento que era cuando nació.

¿Por qué dirán que con relación al hombre los animales son una especie inferior? ¿Porque no tienen algunas “virtudes” que adornan a los hombres? Sí, recuerdo algunas: el odio, la maldad, la envidia, la venganza, el rencor, el engaño, la traición, la soberbia.

Todos los animales, humanos y no humanos, morimos cuando cesan nuestras funciones corporales. Los hombres crueles, empero, mueren mucho antes, aunque ni lo noten.

EL PEOR AMIGO DEL PERRO….

Por Eduardo Lamazón
Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa.Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia.

Los amantes de los perros, los que estamos persuadidos de que los animales tienen derechos, nos debatimos en un mar de aguas encrespadas por vencer la indiferencia y la crueldad, patrones sempiternos del trato que el hombre les provee.

Promovemos la esterilización como el único medio incruento y aséptico de control de la población canina en las ciudades porque sabemos que casi todos los perros que nacen en el mundo vienen a padecer un insondable sufrimiento.

Al mismo tiempo reprobamos la industria de las tiendas de mascotas que venden animales, porque crean relaciones no amorosas que se dan cuando la compra del animal es por un divertimento pasajero. El niño, por ejemplo, que compra un perrito como se compra un juguete de plástico, y que después, cuando el animal crece o la familia sale de vacaciones, lo deja abandonado porque ya no lo divierte o porque no puede cuidarlo. El que hace un comercio de vender animales, si vende diez perros reproduce diez perros, si vende cien perros reproduce cien perros.

Los perros que pueden adoptarse en los albergues tienen una sola diferencia con los perros de las tiendas de mascotas, y es que están sucios. Se bañan y ya está. Son tan maravillosos amigos y tan cariñosos como el que trae un estúpido certificado que pretende avalar su abolengo.

La grandeza de un hombre –la de usted o la mía, si acaso podemos aspirar a alguna- está en ser bondadoso pudiendo ser malo, porque ser bueno cuando se está acorralado o no se tiene posibilidad de escoger, no tiene mérito. Ser piadoso con los seres física o intelectualmente inferiores es un imperativo moral para el superior, si no, no es superior. Es, al contrario, un esperpento de arrogancia que pone a su especie, porque sí, por encima de las demás que habitan el planeta.

Es ilógico e inmoral, es vergonzoso para nuestra especie que siendo el perro el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro.
La mayoría de los hombres torturan por crueldad, por indiferencia, por ignorancia, por estupidez o por sádico placer a casi todos los perros del mundo. Ninguna de estas actitudes son adornos para quienes las ejercen. Suelen decir “al fin y al cabo es sólo un animal”, expresión irreflexiva y rastrera con la que descartan sin ver las cualidades del “sólo un animal”, y les niegan derechos.

En estos tiempos difíciles para la bondad y para el optimismo, tiempos de corazones avariciosos y espíritus devastados, suelen decirme que es pueril hablar de perros que sufren.

“¿Por qué te preocupa el bienestar de los perros si hay tantos niños hambrientos?”, es algo que escucho y escuchamos todos los defensores de animales, cada día.

Se pretende que son dos problemas diferentes, uno los niños, otro los perros. Yo creo que es un solo problema que se reduce a la crisis del hombre y de los tiempos que vivimos. El planeta da alimento para el niño y para el perro, pero no lo lleva a sus bocas. Son sus padres y sus amos, sus gobernantes y sus pastores, sus líderes y sus ilusionistas los que hacen mal reparto de los bienes y de la justicia.

No sólo los perros y los niños necesitan ayuda y amor. Hay ancianos, seres hambrientos, individuos enfermos, hombres tristes, solitarios, encarcelados o adictos a las drogas que mendigan su cuota de solidaridad. Y no es quitarle alimento a los perros para darle a otros desamparados la solución milagrosa para todos los males. Nada se va a solucionar en el mundo del egoísmo y la perversidad mientras la conciencia de la humanidad no camine hacia otros rumbos.

Nunca vi a un perro deambulando por las calles buscando a quién morder, nunca vi a un león trasladándose desde la selva a quitarle la vida a un ser humano de la ciudad, o a un toro buscando la plaza y a un sujeto vestido “de luces” para embestirlo. Es el hombre el que apalea al perro, lo amarra con cadenas, lo aísla y le niega el agua, y después le dice “perro asesino” cuando el animal reacciona defendiéndose.

La insobornable fidelidad del perro, que no conoce el más fiel de los hombres, paga demasiado caro el mendrugo de amor que a veces recibe.

Los perros aúllan su pena eterna, mientras los hombres torpes hacen eterna la pena de vivir en la oscuridad. Pareciera que se levantan cada mañana a buscar bienes, bienestar, recursos, pero todo lo estropean. Han cambiado el amor por el dinero y el buen nombre por el éxito. No respetan al río, al árbol, al perro, al vecino, al amigo, y alguna que otra vez dicen que no comprenden por qué no hay justicia, por qué no hay paz.

Desdichados perros. Desdichada humanidad.

LAS CORRIDAS DE TOROS

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

toroscorrida

Por Eduardo Lamazón

No me gustan los toros, las corridas. Siempre sufre y muere el único ser vivo hermoso, inteligente y noble que hay en la plaza.

El toreo sobrevive como una de las prácticas más crueles que hayan creado los hombres para divertirse.

Correr toros para entretenerse, torturarlos, matarlos, sólo puede ser alimento de espíritus paupérrimos, devastados. Es más fácil explicar el porqué de una guerra que la presencia de público en las gradas de la plaza celebrando el dolor y el asesinato.

Es un crimen con todas las agravantes para quienes sostenemos que el animal no humano es sólo otra especie hija de la naturaleza, y que el animal humano ni es superior ni tiene derechos morales defendibles para arrancarle la vida sólo porque puede hacerlo. De hecho no puede hacerlo desde el comportamiento de un ser civilizado, porque el ser civilizado se conduce como se lo dictan su educación y deberes para con los demás y para con el universo que lo contiene, y no usa la potencialidad “poder” como sinónimo de aptitud para la barbarie. Puedo matar un niño. No lo hago por formación, no porque me amenacen con la cárcel.

Nada ha cambiado para esta humanidad bárbara que hace veinte siglos asistía al circo romano y hoy va a las corridas de toros. Cuando el hombre es silvestre se divierte con inmoralidades y las justifica: “la raza de lidia es criada para la muerte en la plaza”, o “no sobreviviría la raza si no fuera por las corridas”. ¡Pues que se extinga! ¡Qué carambas le importa al toro torturado asegurarse de tener hijos, nietos o compadres!

Nadie lo ha dicho mejor que la médica y bióloga española Nuria Querol: “Los antiespecistas consideramos que no es aceptable la discriminación arbitraria de otros animales por el mero hecho de pertenecer a una especie distinta a la nuestra ya que la relevancia moral no viene determinada por la inteligencia, sexo, raza, religión, edad, la habilidad para hacer macramé o cocinar magdalenas sino por la capacidad para experimentar placer y dolor.”

Los toreros gozan de la impunidad que les da la descomposición de sociedades en permanente agonía, conducidas por ígnaros o sicópatas, y no me digan que exagero, o múestrenme en la geografía del poder dónde hay un estadista, que no encuentro ninguno.

Las reuniones taurinas son alegría para unos pocos insensibles al dolor animal y son angustiado sufrimiento para muchos seres piadosos y pensantes que quedan en el mundo. Lástima que los más, los mejores, los incruentos, deban asistir impotentes al cataclismo de vesania, de barbarie, de estulticia.

Cada quien se divierte como puede, en consonancia con su grado de formación y sus estados de conciencia. El Mochaorejas nunca estuvo en Bellas Artes. Imagínese lo que separa a alguien que goza con María Callas cantando Fidelio de otro que se regodea con la masacre de un ser sintiente en la plaza umbría.

En España, en México, en Francia, en Perú, al crimen algunos le llaman tradición, a pesar de estar documentado que el 80, 85 % de la población de los propios países taurinos rechaza la torpe fiesta. Las autoridades son siempre sordas y mudas. ¿Qué otra cosa que el negocio infame que hay detrás podría explicarlo?

Hace poco tiempo la ciudad de Granollers, cercana a Barcelona, se declaró “amiga de los animales” y prohibió las corridas de toros, tras lo cual el alcalde del lugar, Josep Mayoral, recibió un alud de críticas por el anuncio. ¿De quiénes podían provenir tales críticas? ¿De seres humanos elevados, sensibles, educados, capaces de rechazar el dolor y la barbarie, de respetar todas las formas de vida y de condolerse con los seres más débiles? Seguramente no.

A los que defendemos a los animales nos llaman locos, porque a quién diablos le puede importar el sufrimiento de un toro. A mí al revés, me es incomprensible la microscópica pequeñez de las mentes de esos forajidos que persiguen a un animal indefenso, provocando en los observadores más que asombro por su ignorancia, miedo, por recordarnos de lo que son capaces.

Cientos de especies desaparecen cada día de la faz de la tierra, y a los que respetamos a los animales y a la naturaleza nos llaman locos. ¡Locos ellos!, ¡locos los crueles!, ¡locos los depredadores!.. El derecho que les asiste es ninguno. Son enemigos de la convivencia. La tolerancia que reclaman es la que podría desear un violador para someter a sus víctimas sin ser perseguido. Son fatuos, desalmados, sanguinarios.

Y los que llevan a sus hijos de siete, de ocho años, a ver desangrarse un toro hasta morir, rodeado de la burlona carcajada cínica de la masa acéfala… ¿tendrán cara para esperar mañana que sean hombres morigerados, de buenos sentimientos, buenos hijos, solidarios, comedidos?

La mucha o poca esperanza de redención para el mundo reside en los buenos hombres, los de corazones cultivados y magnánimos.. Los que cambian siempre la muerte por la vida, la destrucción por la creación, los que participan de la humanidad sin servirse de ella.

Es necesario no sentir el dolor ajeno como ajeno. Hay que sentir el dolor ajeno como propio, como fórmula para vivir en un mundo mejor. ¿Es tan difícil de entender? Eticamente son aceptables todas las actividades humanas que no dañan a un tercero, aunque sea un animal.

No hay palabra más triste que la palabra torero.

eduardol05@hotmail.com

EL DUELO DE LOS PERROS…

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

Hoy quisiera contar la historia de Blanca y sus hijas Lucy y Konga.

Blanca era una psicóloga de unos 54 años, muy vital y alegre. Trabajaba en su casa y sus 2 hijas caninas eran todo para ella y viceversa.
Ayer, un ataque al corazón la llevó a otro sitio.
No podían separar a Lucy de Blanca, no quería irse de su lado…
Las llevaron al dto de al lado, con mi amiga y no se despegaban de la puerta temblando…
Mi amiga se preocupó mucho por ellas ya que en su experiencia personal, cuando su abuelo murió, su compañero canino se acostó debajo del cajón en su velorio y cuando fueron a sacarlo, el perro estaba sin vida… algo increible.
Me llamó desesperada para que las acompañe esa noche. Fui con unas gotitas sedantes x si hiciera falta, pero no fue así. Estuvieron contenidas todo el tiempo, con mimos, a upa… finalmente y con traspiés comieron y se duermieron sobre la cama con nosotras.
El hijo de Blanca estuvo muy preocupado x las 2, y dijo que luego del entierro iría a estar con las perras.

Lo que kiero resaltar con esta historia, más allá de la tragedia es la buena acción que han tenido de contener y acompañar a estas perras en su pérdida también. Porq el estrés que están sufriendo por haber perdido a su madre humana no es menor que el q sufren sus seres queridos.
Considero que simplemente es lo que se merecen, agradezco que hayan caido en manos de Agustina que les tuvo paciencia (ya que pierden pelo a mansalva x los nervios, ensuciaron…etc), y que el hijo de Blanca no se las kiera sacar del encima, sino, por el contrario, esté ansioso por estar con ellas 2.

Más allá de la pérdida, un ejemplo de familia unida, en todos sus géneros.
Las perras son bellas, están muy muy bien cuidadas, y creo que pasarán este mal momento.

Un saludo a todos.-

MI PRIMERA NAVIDAD EN CASA

Publicado por eldaen Julio - 21 - 2010 en Historias

Hoy fue un dia especial, estaba pensando en cada cosa me habia sucedido durante este año, tambien los perros hacemos nuestro balance perrunal ( no se rian , personal es de ustedes jaja)…
Pude ver que en este año mi vida habia cambiado muchisimo… de estar en mi amada Protectora Sarmiento, tuve mi primer casita propia, de estar a la dulce espera por unos papas nuevos, de repente tuve dos gerontisimos para mi solito, se dice asi no?
Cuando llegue a mi casita nueva el pastito estaba amarronado con tintes amarillos, ahora esta pintado de mil tonos de verde…mi planta de cerezos estaba desvestida, no tenia hojitas y las que todavía poseia en sus ramitas eran marrones y algo tristes por llamarlas asi… ahora mi cerezo se ha vestido nuevamente y tiene una copa enorme cubierta de hojas verdes, con frutos rojos a punto de madurar y yo pude observar con mis ojitos el cambio que se producia en el… como tambien mi arbol pudo ver los mios…
En este año pasaron muchas cosas en mi casita, como en toda familia humana, algunas felices, otras no tanto, pero en definitiva es solo la vida manifestandose …
Me adapte de maravillas a mi casita y a mi entorno, me enseñaron a no ser tan dominante o “Alfa” como dicen mis Vetes, aprendi a ser yo mismo y a aceptarme con mis diferencias, aprendi a amar a otro necesitado como yo de afecto y de ternura, aprendi a regalarles a otros peludos en riesgo, el tiempo de mis gerontisimos, cuantas cosas aprendi este año!!!!!!!!!
Y cuantas me faltan por aprender todavía!!!! Y cuantas cosas les faltan a los humanos por aprender!!!
Todo en mi vida fueron cambios este año, como ya les conte, tenia dos hermanitos que viven en mi casita , Layka Belen y Firulais y como Dios sabe que yo rezo mucho se nos agrando la familia ,y llego Bombon, para la alegria de todos nosotros.- Si bien tuve hermanitos temporarios y muchos fueron los hermanitos que tuve en estos meses, todos se fueron yendo despacito a sus nuevos hogares y familias, pero ya somos cuatro en casa y quizas… no lo se, porque los gerontisimos mios eso lo guardan en secreto…
Yo escuchaba Bombon, Bombon, Bombon, y pensaba que estarian por traer alguna golosina riquisima o algun sabroso bocadito , pero no era un bocadito, tampoco una golosina, era un peludo como yo, pero rubio y que no podia ver… eso me puso triste en un principio, pero con el correr de los dias me di cuenta que Bombon podia ver a traves de la voz de mi mama y de mi papa, como asi tambien con la voz de mi hermana humana Milagritos y entonces me puse feliz por el y feliz por todos nosotros, ya que ahí pude darme cuenta que en mi casita se aceptan todas las diferencias y que lograríamos superarnos dia a dia con su apoyo y con su amor…
Yo me hacia pis y mamita y papito me amaron igual, no podre nunca volver a sostenerme en mis patitas traseras, ya lo han dicho muchos Vetes que hemos visitado y tambien me aman igual, Layka Belen debe de comer solo papillas, ya que no tiene dientitos y sus muelitas esta sacandoselas un Vete de Pinamar, de a poco por una enfermedad degenerativa que ella padecio y la aman igual , Firulais es un tipico perrito mordedor y cascarrabias como todo mestizo de Terrier, no se que es pero bueno… y lo aman igual y ahora Bombon, ese solcito que no tiene luz en sus ojitos, pero que brilla con luz propia.. tiene un encanto y una dulzura tan grande que hace que mis viejos gerontisimos caminen como desfilando, haciendo ruido con sus zapatos… y entonces el sabe que va por lugar seguro moviendo su rabito muy feliz…a recibir algo rico o simplemente a recibir mimos en toneladas… Ya conoce a mama y papa y yo como soy un perro bueno, se los presto…por un tiempo…o para siempre , no lo se… bueno , eso todavía lo debo aprender…yo les avise que todavía me falta…
Y comenzaron en casa a hablar del adviento y esas cosas religiosas que yo no aprendi todavía y que debiamos cada uno de nosotros pedir un deseo para la Navidad y que si poniamos mucho de nuestro amor en ese deseo, este se cumpliria… ya que como soy grande se que Papa Noel no existe o si? Uhhhh!!! Ahora tengo mis dudas… Creo que si existe…
Tuvimos unos dias para pensarlo y con Layka cuchicheabamos despacito para saber que pediria ella y yo queria comparar con lo que yo queria y Firu tambien opino al respecto y Bombon que es un santo, acepto la propuesta…
Todos pediriamos lo mismo…
Y para esta Navidad pedimos sencillamente que no exista un peludo con hambre o con dolor, que si bien es muy ambicioso pedir casita y familia para todos, al menos que su comidita y aguita fresca no les falten y si Diosito y Papa Noel nos ayudaban ,podriamos tocar corazones de humanos y ablandarlos y animalizarlos un poquito y tal vez asi muchos consigan al fin su familia, es nuestro sueño peludo para esta Navidad, mi primer Navidad en casa…y en familia, MI FAMILIA , MI NAVIDAD Y MI CASITA…
Unanse a nuestros deseos perrunos, quizas unidos y mientras mas seamos pidiendo lo mismo , nuestro deseo se cumpla…
Diosito mio, esta Navidad podrias ayudarnos a ayudar?

Tommy Alvarez
Perrito Poeta
Geselino por adopción.